Cómo se utiliza un aspirador de cenizas

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¿Has pensado en comprarte un aspirador de cenizas pero no sabes utilizarlo? ¿Se te llena la casa de ceniza, especialmente, a causa de la chimenea o por el uso de la estufa, y no sabes qué hacer?

Básicamente, tienes dos opciones: utilizar una pala u otro tipo de recogedor, o bien, optar por hacerte con un aspirador de cenizas.

Para utilizarlo, el proceso es bastante sencillo, pero debemos de saber hacerlo. Para empezar, debes saber que su interior es metálico, incluidos, la boquilla de aspiración, el tubo y el depósito.

En realidad, se utiliza tal y como harías con un aspirador convencional, sólo que éste está especialmente condicionado para aspirar y almacenar ceniza. Primero, tendrás que conectarlo y, a continuación, aspirar con él todas las cenizas que hayan quedado como resultado del uso de la chimenea, de la estufa o, si es el caso de la barbacoa.

Por supuesto, este tipo de limpieza debe llevarse a cabo cuando el fuego ya esté completamente apagado, y cuando las cenizas ya hayan quedado frías. Ten en cuenta que su interior, como te decíamos, es metálico, así que debes tomar el máximo de precauciones posibles cuando manipulas los restos del fuego.

Cuando ya hayas llenado el interior del depósito de ceniza, puedes disponerte a soltarlo del aspirador y vaciarlo. En caso de que tengas un jardín, enhorabuena, porque podrás aprovechar y utilizar las cenizas como fertilizante. Si unes este uso al de una biotrituradora, conseguirás un jardín perfecto con muy poco esfuerzo.

Finalmente, cuando hayas pasado el aspirador con esmero, la chimenea habrá quedado absolutamente impecable. Y no sólo vas a ganar en limpieza, sino que, además, podrás comprobar cómo mejora la combustión de leña. De este modo, también conseguirás que se note más el calor en el hogar cuando necesites encender tu estufa en invierno.

No hay mucho que pensar sobre si deberías o no comprar esta máquina, ¿verdad?